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ESPECIAL SERVICIOS PÚBLICOS

ANCIANOS Y ENFERMOS, DESCONECTADOS
Algunos casos en Medellín

Medellín / Antoquia / Octubre 2007

Estos son cinco ejemplos de personas mayores, en muchos casos enfermas, que no pueden pagar el agua y la luz. Algunos reciben 150.000 pesos (60 eur) de ayuda del Estado, cada dos meses, si han cumplido 65 años. La factura de servicios, como mínimo, ronda los 40.000 pesos cada mes, más del 50% de sus ingresos mensuales.

AMPARO TOBON
Amparo tiene 72 años, lleva cinco meses en Medellín y vive en una habitación alquilada con dos de sus cinco hijos. Uno de ellos, con el que comparte su cama, sufre problemas mentales y suele agredir a su madre. A su lado, en el suelo, duerme su otra hija, y a pocos centímetros está la pipeta de gas que alimenta la pequeña cocina, todo en poco más de seis metros cuadrados. “Yo no tengo dinero para alquilar otra cosa, tampoco podría pagar los servicios públicos de una casa normal, estaría desconectada, así que aquí nos repartimos los gastos mínimos de agua y luz entre todos, lo bueno es que tengo un vecino que me deja recibir llamadas y así puedo estar localizada”.



RAMIRO ANTONIO QUINTERO
En el barrio de Loreto los vecinos todavía no se explican cómo Ramiro sigue entre nosotros. Tiene que estar 18 horas al día conectado a los tanques de oxígeno, padece hipertensión, diabetes, glaucoma y una hernia no operable. Por supuesto, y a sus 67 años, no puede trabajar. “Además he tenido dos muertes súbitas, en una de ellas tardaron más de una hora en traerme de vuelta… pero acá sigo”. Ramiro va a empezar a recibir bimensualmente el subsidio de 150.000 pesos, con dos años de retraso. Está desconectado desde hace dos años y medio.





LUIS MARÍA AGUEDELO
Este veterano de 81 años, cabo segundo del Batallón Colombia en la guerra de Corea, sufre de soplos en el corazón, hernia, úlcera, gastritis y apenas puede ver. Para colmo hace unos años perdió una pierna en un accidente. Vive con su hermana, también enferma, y con su mujer. Él recibe los 150.000 pesos bimensuales, subsisten con eso y la caridad de los vecinos. A la hermana no le conceden la ayuda porque ya la recibe él, ninguno de los dos está en condiciones de trabajar. A su mujer no le dan trabajo en casas de familia porque dicen que es muy mayor y prefieren a las jóvenes. Luis María le recuerda al Estado “yo me jugué la vida en Corea, en el paralelo 38, por Colombia y por EEUU, y ahora me desconectan la luz y el agua porque no puedo pagar, ni trabajar. Ellos son los que tienen una deuda conmigo”.






MARIA DEL CONSUELO MONTOYA
Tiene 63 años y no recibe subsidio ya que la edad mínima para solicitarlo es 65. Vive en una casa de cuatro piezas con su esposo, tres hijas, y once nietos. Una de las hijas trabaja en una casa de familia y gana 15.000 pesos (6 eur) al día, la otra trabaja de vez en cuando de costurera, con eso subsisten. “Cuando mis hijas salen a sus obligaciones yo me quedo acá con los nietos y muchas veces me pongo a llorar, así sin más, y es que ya llevamos casi tres años desconectados de agua y de luz”.






AMPARO DE JESÚS GONZÁLEZ
Soltera de 53 años vive con sus padres que ya rondan los ochenta, con dos hijas y una sobrina. Hace tres años le dio un derrame cerebral que le paralizó todo el lado derecho, poco a poco ha ido mejorando, ya camina pero no puede trabajar. Va de un hospital a otro buscando quién la atienda porque dice “estoy perdiendo también la visión del ojo derecho, se me va la vista así sin más, y si se me va del todo, ya me quedo muy dependiente, pero soy yo la que tengo que cuidar a mis padres que son muy ancianos”. Las hijas trabajan ocasionalmente y la abuela recibe los 150.000 pesos, con eso resisten. Tiene que esperar 12 años para recibir la ayuda y están desconectados desde hace varios años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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